REFLETSIONES CAKEMANIACAS
Reflexionando fuera del recipiente
12 noviembre 2010
Hoy en la noche voy a llorar...
05 noviembre 2010
¿Qué quieres comunicar?
14 octubre 2010
Los Noventas: Década de transición.
por el Cake
Hace unos años, no muchos, en los medios, se comenzó a dar una propensión por revivir las tendencias de los años ochentas que influyeron en la juventud de esa década. Todos se acordaban que de Timbiriche, de Quinceañera, las tarjetitas Garbage, los Top Siders, los tenis Panam… y de golpe, los ochentas se pusieron de moda. Aparecieron listas de las canciones más importantes en inglés y español; de programas, de novelas y mil cosas más. Hasta cierto punto, para las generaciones más jóvenes, era fácil dejarse seducir por esta tendencia retro-ochentera, por la nostalgia y por los recuerdos borrosos que se tenían de esa década.
Pero para quienes vamos entrando en los treintas nuestra década de desarrollo, de personalidad, de gustos propios, de eventos que recordamos con más claridad, son los noventas. Esto lo comencé a reflexionar justo cuando se dio el furor ochentero, en pláticas con familiares y amigos que fueron adolescentes en esa década. Cosas que charlaban se me hacían conocidas. Algunas referenciales. Pero comprendí que sus ochentas, son mis noventas. Es la época de la secu y la universidad. Del reconocimiento del cuerpo propio y de la pareja. Del cigarro, la chela, el licor barato. De los antros; de los conciertos de rock. De las cascaritas y los tochitos. De las madrizas colectivas…
Hoy día los noventas han regresado de la misma manera en que hace un par de años volvieron los ochentas. Pero es extraño. Los noventeros tenemos un problema: por un lado tenemos las reminiscencias de los ochentas, pero entendemos el choque y conquista generacional de los dos mil. Los Noventas fueron una década de transición donde muchas artes se comenzaron a reinterpretar. También los aspectos poco creativos tienen su participación. Los grupos plásticos y su música, sin perder la superficialidad, la simpleza, lograron llegar al público de otras maneras con propuestas raras o poco ortodoxas para como lo venían haciendo.
En fin, en los noventas ocurrieron muchos cambios. Aparecieron tendencias artísticas mestizas que hicieron su aporte al mundo aunque exista quien niega esta aseveración. Hoy día podremos revivir momentos de esta década gracias a las tecnologías que devoran cada vez más rápido al tiempo. Así que compartamos nuestras vivencias noventeras al tiempo que subimos el volumen de nuestros reproductores de música, en los autos o los peseros; en las oficinas o en nuestros hogares, para dejar nuestra huella adolescente en el libro del tiempo.
Escucha todos los lunes de 7 a 9 pm el Show de la Franela por http://www.rockconexion.com.mx/.
23 septiembre 2010
It Might Get Loud indispensable en la videoteca
21 septiembre 2010
Más violencia
¿En qué momento la violencia se desbordó en este país? Desde que permitimos que puro pendejo gobierne y tome las decisiones importantes. Bien decía Facundo Cabral que su abuelo, un tipo valiente, sólo le tenía miedo a los boludos. Cuándo le preguntó porqué, el abuelo contestó: porque son muchos y por ello casi siempre acaban eligiendo al presidente.
Pero eso de que los políticos son unos boludos lo sabemos desde tiempos inmemoriales; que toman dinero del erario público para sus asuntos, también lo sabemos desde hace mucho tiempo. Que son corruptos e inmorales, pues igual. Lo único que ha cambiado es que ahora los medios de comunicación lo dicen abiertamente. Desde hace ya unos buenos años muchos periodistas han descrito cómo un grupo pequeño de poder ha ido haciéndose más y más poderoso; más y más rico. Mientras la perrada se hace más pobre y más ignorante. Hoy día, mucho más violenta. Pero ni siquiera los medios masivos de comunicación, que no olvidemos, responden a intereses también, han logrado cambiar un poco la conciencia social del país. Aca cada quien jala agua a su molino valiéndole enteramente madre su entorno. Entonces ¿qué tenemos qué hacer? Cuando un periódico relevante en Chihuahua editorializa un llamado a quienes en realidad controlan una ciudad, dígase el narco, crimen organizado, para que les digan qué hacer para frenar la violencia y evitar más muertes dando por sentado que la autoridad no existe, pues la incertidumbre, el miedo es parte ahora importante en nuestras mexicanas vidas.
¿Qué camino debemos tomar como sociedad para combatir al narco y a los políticos corruptos que nos gobiernan? ¿la violencia? o como dicen algunos más románticos, ¿la solución está en cada quien? ¿qué hacer para que el microbusero deje de aventarle el camión a cuanto carro se le atraviesa?, antes de que se acaben los tiempos ¿Cambiaremos?
20 enero 2009
Taxi Fighter
taxista: Oye amigo, si te estacionas allí la grúa se va a llevar tu carro; es que ve, estás sobre las lineas blancas y amarillas -tales líneas corresponden a un tope- y además este es nuestro lugar, donde nos ponemos nosotros, déjanos trabajar...
yo mero muy calmado: pues estas líneas que están pintadas es para que se vea el tope y los automovilistas lo vean y se paren, la grúa no tiene porqué llevarse mi carro; ahora si quieres que te deje el lugar sólo pídelo y no me quieras ver la cara, yo también vengo a trabajar y para eso necesito estacionar mi carro, déjame trabajar.
El ruletero que ya comenzaba a entintarse rojo se apoyo en uno de sus colegas. Le llamo y le pidió que me explicara:
taxista dos: no amigo es que si se lo llevan, y es que ve... bla bla bla bla bla bla bla at infinitum...
yo mero sudando por mantener la calma: pues mira las rayas marcan un paso peatonal, los cuales deben de estar libres y en este caso, uno de tus taxis la está bloqueando. Ese carro es el que se debe de llevar la grúa. Te repito, si quieres que te deje el espacio sólo dilo, no necesitas chorearme y ¿sabes qué? mejor me llevo mi carro porque son capaces de pagarle a un policía para que se lo lleven al corralón, a pesar de que yo sí necesito estacionarme porque yo sí trabajo, no ensuciando la calle...
Y que me arranco. Ahora sólo me queda esperar que no le vayan a hacer algo a mi unidad que es bastante reconocible (rojo con rayas grises). Pero por lo menos no les deje el lugar así de fácil. Que se jodan, jaja.